viernes, 20 de enero de 2017

Vídeo 4 - Canal Youtube RH&CC: "El Síndrome de Pulgarcito "

Podemos trabajar las mejores políticas de “Engagement”, darle a nuestros equipos los mejores beneficios sociales del mercado, pero si no logramos que la escucha y la pregunta sean un hábito cotidiano y provengan desde la humildad, el aprendizaje, la inteligencia emocional o la necesidad constante de cambiar e innovar, todo nuestro esfuerzo bien intencionado caerá en saco roto.

Combatamos el Síndrome de Pulgarcito porque hacer "visibles" e importantes a quienes nos rodean se convertirá en una cadena de causa efecto que redundará en beneficios para nosotros mismo, para nuestras relaciones personales y para nuestras empresa.

Te comparto mi cuarto vídeo de Recursos Humanos & Cultura Colaborativa en mi Canal de Youtube RH&CC : "EL SÍNDROME DE PULGARCITO":




DIEGO LARREA BUCCHI 
Twitter: @larreadiego 



viernes, 9 de diciembre de 2016

Vídeo 3 - Canal Youtube RH&CC: "Saber decir adiós a tiempo"

El adiós también puede ser un gran descubrimiento de oportunidades. El adiós puede ser una gran bienvenida con nuestro propio yo, con nuestra felicidad.
El adiós puede ser un gran gesto de honestidad y reencuentro con nosotros mismos, y por ende con las personas que más esperan de nosotros y más nos valoran. El adiós también es liderazgo, coraje, innovación, renacimiento y también coherencia.

Te comparto mi tercer vídeo de Recursos Humanos & Cultura Colaborativa en mi Canal de Youtube RH&CC : "SABER DECIR ADIÓS A TIEMPO":




Agradecer a tod@s los lectores amigos que me han acompañado en este año tan especial, lleno de cambios y aprendizajes. Gracias por estar allí y compartir distintas reflexiones, semana a semana, junto a mí.

Os deseo que estas Fiestas sean un gran reencuentro personal y familiar, y que el nuevo año os regale lo mejor. Pero por sobre todas las cosas que nunca olvidemos que “el Otro siempre soy yo”, y siempre será mi espejo, para lo bueno y para lo malo. Y ese espejo nunca miente. La esencia está en nosotros mismos.


Nos vemos y leemos en el 2017!!!!
DIEGO LARREA BUCCHI 
Twitter: @larreadiego 


viernes, 2 de diciembre de 2016

Nadie mejor que yo

Cuando finalizaban las innumerables horas frente a la televisión intentando ser parte de cada saque o de cada revés paralelo en la última final de la Copa Davis y vi caer al suelo de alegría al tenista argentino, mi cuerpo y mi mente se llenaron de fuerza y emoción, no sólo por un triunfo deportivo sino por entender el gran mensaje que estaban transmitiéndonos a todos independientemente del color de las banderas.

Podemos esperar 100 años a que llegue nuestra oportunidad o participar de 5 finales, pero si no logramos entender que sólo nosotros somos los responsables de nuestros logros o al menos del “cómo” lo intentamos, tropezaremos una y otra vez con la desilusión y la frustración.

Nadie se levantará por nosotros cada mañana. Nadie hará esa llamada pendiente que nos da miedo hacer. Nadie se pondrá de pie por nosotros en el rincón del cuadrilátero cuando estemos caídos pidiendo agua. Y nadie dirá por nosotros cuándo es el día del “tenemos que hablar”. 

Debemos liderar, aunque de momento nadie nos siga. Es tiempo de hacer aquello que creemos que no va a funcionar, aunque nunca nos hayamos animado a hacerlo. Es la oportunidad de fallar y volver a intentarlo sin dar paso al conformismo. Es el momento de superar la mediocridad ajena dando un paso adelante. Y de olvidarnos de los que nos han olvidado porque nunca probablemente debiéramos haberlos encontrado. Saber lo que nos define y en lo que podemos marcar la diferencia. Dejar las excusas para el 30 de febrero. No podemos vivir esperando que vean lo grandes que somos, sino vivir intentando ser grandes, que ya lo verán. 

Todos pedimos algo a cambio: las plantas para crecer piden agua y luz, el coche para andar reclama gasolina y el niño para dejar de llorar añora el pecho de su madre. Somos indirectamente dependientes del otro, de sus palabras, de su sonrisa, de su apoyo, de su silencio, de su escucha, de su saber estar en tiempo y forma. Y cuando tocamos fondo nos gustaría encontrar miles y miles de brazos que se extiendan y nos saquen inmediatamente del agujero en el que hemos caído. Pero cuando pasan los días, nos damos cuenta que por más que lo intentemos, de allí sólo saldremos por nuestros propios medios.

Esto no es un modelo de abandono, aunque nos enfademos y veamos el mundo en nuestra contra, sino todo lo contrario. Aquellos que nos quieren y desean nuestra felicidad nos esperan allí arriba como un padre vigilante de su niño en sus primeros pasos, con esa sensación de angustia por la posible caída y la satisfacción por la autonomía del esfuerzo. Porque lo realmente importante es que estén allí arriba esperándonos, mirándonos, alentándonos, confiando en que nosotros podemos salir de ese hoyo por nuestros propios medios. La importancia y el valor de estar.

Emprende el que sabe olvidar aprendiendo donde no volver a pisar. Porque pasamos años y años buscando los momentos ideales para tomar las mejores decisiones, y cuando no somos nosotros los encargados de hacerlo es la propia vida que nos arroja un jarro de agua fría sorprendiendo a nuestra pasividad. Nos llenamos de excusas y justificaciones, casi imploramos a que las circunstancias o personas cambien, pero los que verdaderamente tenemos que iniciar el ciclo del cambio somos nosotros.

El poder de la confianza es maravilloso cuando nos la regalan, pero aún más cuando nos la regalamos. Aunque el talento, la inteligencia innata o la suerte pueden facilitar la excelencia en cualquier disciplina, ninguno de estos elementos es suficiente para impedir que lleguemos a nuestros objetivos. Gritar a los cuatro vientos “Nadie mejor que yo” y convertirnos en lo que somos capaces siendo lo que somos, será la gran escalera que nos sitúe en el lugar que anhelamos.

DIEGO LARREA BUCCHI 


viernes, 25 de noviembre de 2016

Vídeo 2 - Canal Youtube RH&CC: "El Liderazgo y la fuerza de la Humildad"

En un mundo que exalta con entusiasmo al líder de personalidad magnética es posible impulsar y potenciar el liderazgo humilde.  Porque el auténtico liderazgo basado en esta actitud o valor ayuda a cumplir los objetivos de la empresa y la hace más productiva, creíble, cercana, construyendo así una organización o un equipo motivado, inspirado y comprometido.

"La humildad no es una debilidad, por el contrario, es la base de un gran liderazgo"

Debe ser humilde al momento de afrontar la complejidad del otro. Su nivel de liderazgo se pondrá de manifiesto en los momentos de dificultad, de malos entendidos, de traspiés, de falta de orientación, de desánimos, dando la cara por sus equipos, realizando una escucha empática, aplicando su inteligencia situacional y emocional, y sobre todo dando lugar a la buena confianza. 

Te invito a continuar esta reflexión con el siguiente vídeo: EL LIDERAZGO Y LA FUERZA DE LA HUMIDAD




DIEGO LARREA 
Twitter: @larreadiego 

viernes, 18 de noviembre de 2016

Las expectativas (Esperas que desesperan)

La escucha de la expectativa es una de las grandes claves de las relaciones humanas y comerciales del siglo XXI. El escenario del mundo de los negocios, por ejemplo, es el fiel reflejo de la sociedad en la que se desenvuelve y por tanto es imprescindible conocer y comprender de primera mano las expectativas, tanto de los que integran la empresa desde dentro (sus trabajadores) como los que forman parte de ella desde fuera (sus clientes). Lo mismo sucede entre las personas.

El simple detalle del ser, del estar o del formar parte, genera directamente o indirectamente una expectativa, tanto en el plano personal como profesional. Que ella se produzca es un buen síntoma porque esa sensación que asoma en el interior del que la tiene evidencia interés y acción. También demuestra una sana ambición por ser miembro de un proyecto, por sentirse equipo y grupo, por vivir un espíritu de unidad, de colaboración, integración, valoración, desarrollo, etc.

Uno de los coches más difíciles de conducir es la gestión de las expectativas propias y ajenas. Una sola marcha mal puesta, una distracción al volante, un giro inadecuado, una velocidad inapropiada provocará automáticamente un choque de carácter mortal y muy difícil de gestionar en la “Unidad de Emergencias de las Disculpas”.

Las expectativas son creencias profundas que las personas tenemos sobre las posibilidades, sobre el potencial que otros seres humanos o nosotros mismos poseemos. Cuando creemos que existe algo de un valor extraordinario, emerge de forma natural el deseo ardiente de hacerlo surgir.

Vivimos esperando con curiosidad y tensión un acontecimiento que para nosotros es más o menos importante. Mantenemos la posibilidad de que ocurra, a la espera de que suceda, con la convicción de que pasará, porque en realidad no vivimos las expectativas como una posibilidad, sino como algo a lo que tuviéramos derecho, algo que ya hemos visto, que ya hemos mirado (exspectātum) y que a lo sumo sólo está por llegar.

De ahí la importancia de la buena gestión de las expectativas, tanto del que las tiene, del que las produce o del que tiene las llaves para que se concreten o no. Pero cuidado, no confundamos expectativas con compromisos o expectativas con exigencias. La buena comunicación, la empatía, y el verdadero conocimiento del otro harán que estemos al menos muy cerca de comprender el porqué de esos anhelos. Tratando de conectar de una manera transparente, en un marco de buena confianza, y estando siempre a la altura para brindar con humildad el acompañamiento necesario.

Trabajadores, clientes, parejas, amigos, todos necesitan manifestar o compartir de alguna manera sus expectativas. Por lo tanto, todos jugamos un rol muy importante a la hora de dar la contención necesaria para que el agua de las expectativas nunca desborde el río. Y, además, porque esas expectativas también pueden ser nuestras.

Mis expectativas son la expresión de lo que yo deseo, lo que forma parte de mí y debo ser consciente de ellas, no darlas por sentadas y mucho menos por descontadas. Darles presencia, darles palabra, y sobre todo darles acción, huyendo de la exigencia. El cómo experimentamos las cosas depende en buena medida de lo que esperamos de ellas. Nuestras expectativas influyen en cómo percibimos la realidad. Por eso son tan valiosos nuestros pensamientos, porque determinan la manera en que nos enfrentamos a lo que nos rodea. Y es muy valioso rodearnos de personas claras, que nos aporten luz y excelente sensibilidad para sacar de nosotros lo mejor.

Podemos dar respuestas o acompañar las expectativas de nuestros equipos, de nuestros clientes, parejas, amigos e hijos, de una manera cercana, buscando el buen momento, llenos de escucha, con inteligencia situacional y emocional para no generar esperas que desesperen. El buen conocimiento del otro siempre será un éxito independientemente del camino a seguir.

Y tan importante es cuidar las expectativas que como dijo Xavier Velasco: “sufre uno por aquello que espera, más que por lo que quiere. Aceptamos que los deseos puedan ser imposibles, pero jamás las expectativas, que son como las deudas del destino”.


DIEGO LARREA 
Twitter: @larreadiego